El Ártico. Oportunidad o amenaza. 2/2

De continuar el deshielo, las naciones del hemisferio norte también considerarían el potencial económico-comercial ya que las rutas entre los países del mismo se reducirían considerablemente al volverse navegable el Océano Ártico.

 

Por lo anterior, la situación se agrava por que los Estados circumpolares implementan una política exterior concentrada en una creciente agresividad hacia la región, lo que da cuenta de una “dependencia estratégica” de los recursos naturales fundamentales para los procesos económico-productivos. La región del Ártico es una de las menos exploradas y conocidas, su potencial se ve desde dos puntos de vista: de acuerdo con la capacidad de exploración con la tecnología existente, o bien, de acuerdo con la capacidad de crear nueva tecnología que ayude a obtener el recurso de forma no convencional.

Las costas de Alaska, Canadá y Groenlandia poseen primordialmente petróleo, mientras que del lado de Rusia y Noruega el gas natural es el recurso mayor. Dichas regiones poseen el potencial energético: una reserva de, al menos, 50 mil barriles de petróleo y/o gas equivalente para ser considerado yacimiento explotable.

Por lo anterior, los conflictos energéticos y militares que ha generado la focalización hacia la zona del Ártico son entre dos bandos principalmente: la OTAN y Rusia, desde los tiempos de la Guerra Fría hasta hoy en día.

El control de las reservas de gas y petróleo por parte de Rusia es fundamental a mediano y largo plazo, porque este país planea ser líder en el proceso euroasiático de integración energética a través de la Unión Económica Euroasiática y el proyecto de la “nueva ruta de la seda” de China, formando un bloque económico-comercial y militar frente al mundo occidental.

La OTAN, por su parte, ha hecho operaciones militares en la región en reclamo de la extensión de la plataforma continental. Estados Unidos, como principal miembro de tal organismo, tiene una estrategia militar de defensa de la región que va desde la guerra submarina hasta los ataques relámpago, pasando por la expedición y disuasión a través de su sistema de defensa balístico de alcance global. A parte de su propia protección, a Estados Unidos le conviene la estrategia de conservar a la región de Eurasia dividida, como parte del contrapeso de poder frente a Rusia.

La zona del Ártico en Rusia le permite a este país continuar con su papel de árbitro geopolítico en Eurasia, de esta forma podrá prolongar el abastecimiento energético tanto a Europa como al continente asiático, sobre todo China.

Con el deshielo de la zona del Ártico, Rusia se muestra geoestratégicamente vulnerable. El uso de una doctrina militar-nuclear acorde con los intereses de Moscú es fundamental para consolidar su fuerza militar convencional y nuclear. En el marco del actual conflicto en Siria es donde se ha puesto en evidencia, como ejemplo, la gran tecnología militar rusa que sirve de contrapeso frente a Estados Unidos.

Rusia, China e India son los principales afectados por las estrategias del dominio marítimo mundial de la OTAN, lo que motiva la lucha de poder por el control marítimo global. En el actual escenario internacional, son los factores económicos los que dinamizan la confrontación y posicionamiento de intereses geoestratégicos, por lo que el control de recursos naturales-energéticos (también sus rutas de navegación) es un imperativo fundamental.

El texto anterior fue hecho en base al libro La Geopolítica del Siglo XXI. División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. Coordinado por Graciela Pérez-Gavilán, Ana Teresa Gutiérrez del Cid y Beatriz Nadia Pérez Rodríguez. 
Los textos básicos fueron los siguientes capítulos de la cuarta parte del libro: Recursos naturales y su impacto en la geopolítica.

1. Geopolítica energética de Estados Unidos y el cambio climático, por Carlos Alvarado Mijangos.
2. El Ártico: escenario de competencia geopolítica, por Abner Munguía Gaspar
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