A las instrucciones gubernamentales frente al COVID19 ¿Cómo nos comportamos?

Actualización del panorama – 17 de abril

Los datos del sitio de Google COVID-19 Informes de movilidad comunitaria https://www.google.com/covid19/mobility/ han sido actualizados al 11 de abril, adicionaron referencias locales como los Estados de la Federación, en nuestro país, o Provincias, como en Argentina.

Los datos están constantemente cambiando, aunque las observaciones cualitativas siguen vigentes.


Voy a hacer una comparación entre el comportamiento de los mexicanos y los habitantes de otros países, registrados por la tecnología de Google Maps que requiere la activación de la ubicación de los usuarios en sus dispositivos.

Panorama

Existe un dilema que ha surgido a propósito de la cuarentena y que, más o menos, se expresa así: “… si me quedo en casa, entonces, no podré sostenerme económicamente porque vivo al día; o me quedo en casa o salgo a trabajar; con lo primero, salvo la salud, con lo segundo, mis gastos.”

Dos ópticas se presentan para comprender un poco el fenómeno: a) La individual que origina el argumento dilemático mencionado y; b) grupal, requerida para formular planteamientos generales y, de esa forma, tomar decisiones que afectan a la colectividad, aplicándose a las áreas de la Política, Economía, Sociología, Filosofía, Derecho, etc.

La óptica grupal no considera el aspecto económico y el sanitario como opciones mutuamente excluyentes, lo cual podemos observar en las medidas de cuarentena decretadas por diversos países. Es decir, la afectación económica y la sanitaria van juntas tal y como aseveran tanto Kristalina Georgieva , Directora Gerente del FMI (Fondo Monetario Internacional) como el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS (Organización Mundial de la Salud.)

La óptica individual desaparece en dos casos, tanto al ser absorbida por el interés grupal o, peor y lamentable, cuando quien sustenta a un grupo primario se enferma incapacitándolo para trabajar.

Esta nueva situación, en la que todos estamos inmersos, ha sido puesta en duda por ciertos medios de comunicación y ciudadanos que manejan la incredulidad sin tener un método mínimo para tratar de entender la realidad cambiante que viven. No se trata de una duda metódica sana, sino de una evasión de lo real que trata de reprimir cualquier intento de preocupación existencial ante la posible pérdida humana, por tanto, esta clase de duda no es sino una inteligente apariencia de la ignorancia que pretende presumir que toda lo acontecido no es sino un engaño cuando, en realidad, dicha evasión de sí y de los demás no es sino el culmen de la incomprensión que, ante la impotencia, prefiere destruir por la ausencia de la capacidad de control. Es una destrucción del puente empático hacia el otro, con careta de duda inteligente que oculta, en realidad, la ignorancia, egoísmo y, en suma, obsecación.

Comparación económica

Primero, veamos cómo está nuestro país en comparación con otros de Latinoamérica en cuanto al Producto Interno Bruto Real esperado para este año.

Países comparadosPIB Real
México-6,6
Nicaragua-6
Venezuela-15
Brasil-5,3
Ecuador-6,3
Argentina-5,7
Chile-4,5
Bolivia-2,9
 
Fuente; Fondo Monetario Internacional – FMI
PIB: Producto Interno Bruto, perspectiva de crecimiento en 2020

Ante la pandemia todos van a perder. La crisis económica que se nos avecina por el COVID19 en el mundo y cuya contracción, en México, ya teníamos anunciada desde febrero, vemos que algunos países ya muestran un crecimiento negativo de su economía, por tanto, la política sanitaria de confinamiento tendrá efectos peores aún.

Veamos la cuestión más de cerca, comparemos a estos países ahora con relación al porcentaje de desempleo:

Fuente: Organización Internacional del Trabajo

Ecuador y México oscilando el 4% aumentarán el número de desempleados. Argentina da cuenta de un grave problema de desempleo al igual que Brasil entre los 11 y los 12 puntos porcentuales.

Los partidarios del dilema enunciado podrían argumentar que México puede empeorar si detiene toda la actividad económica, cosa que nadie ha dicho y que realmente es imposible pero, entonces, bajo el supuesto de detener las actividades no-esenciales quienes menos podrían parar de trabajar son, por ende, los argentinos y los brasileños; preocupación de los dilemáticos de sendos países. Más adelante veremos qué tanto han parada tal actividad.

Comparación sanitaria

Veamos cuáles son los casos confirmados y los fallecidos por COVID19 con corte al 16 de abril. Son números reportados, no son los reales. -En México algunos sugieren multiplicar el número de infectados por 8, otros, en cambio, por 12 o más, para tener un aproximado de la cantidad real de casos.- Además, agregué el número de habitantes para tener la perspectiva cuantitativa en relación con los infectados.

Países comparadosConfirmados /Fallecidos/ población.
México5,847 / 449 / 126.2 millones
Nicaragua09 / 1 / 6.466 millones
Venezuela204 / 9 / 28.87 millones
Brasil30,425 / 1,924 / 209.5 millones
Ecuador8,225 / 403/ 17.08 millones
Argentina2,571 / 115 / 44.49 millones
Chile8,807 / 105 / 18.73 millones
Bolivia441 / 29/ 11.35 millones
Fuente: Universidad Johns Hopkins,

Acciones de movilidad que están tomando los ciudadanos en tales países ante la pandemia COVID19.

Los indicadores que tomé son

  1. Venta minorista y recreación -Retail & recreation- Tendencias de movilidad para lugares como restaurantes, cafeterías, centros comerciales, parques temáticos, museos, bibliotecas y cines;
  2. Parques -Parks- Tendencias de movilidad para lugares como parques nacionales, playas públicas, puertos deportivos, parques para perros, plazas y jardines públicos;
  3. Lugares de trabajo -Workplaces- Tendencias de movilidad para lugares de trabajo;
  4. Residencial -Residential- Tendencias de movilidad para los lugares de residencia.

Los puntos del 1 al 3, partiendo de la necesidad del confinamiento aplicando el programa “Quédate en casa” así denominado en México, o “cuarentena” como ha sido mencionado en otros países es de esperarse, entonces, que desde finales de febrero hasta el día de hoy tales indicadores sean reportados como negativos, es decir, el confinamiento debería de provocar, como respuesta ciudadana, que los lugares como los parques, playas, jardines, centros de trabajo, etc., sean registrados a la baja en cuanto a su concurrencia lo cual revelaría, entre otras cosas, el grado de concientización de la población.

Veamos los datos reportados al 5 de abril:

País1. Venta minorista y recreación2. Parques3. Lugares de trabajo4. Residencial
México-62%-52%-27%+13%
Nicaragua-40%-25%-16%+9%
Venezuela-65%-58%-29%+15%
Brasil-67%-66%-30%+15%
Ecuador-82%-78%-59%+25%
Argentina-83%-87%-52%+26%
Chile-69%-70%-42%+20%
Bolivia-93%-89%-71%+35%
Fuente: Google COVID-19 Informes de movilidad comunitaria, datos actualizables: https://www.google.com/covid19/mobility/

En cuanto a los sitios recreativos del punto 1, observamos que Ecuador y Argentina superan, por virtud del confinamiento, más del 80% de ausencia a los mismos; Bolivia supera el 90%, en cambio, México apenas el 60%.

Los dilemáticos podrían preguntarse: ¿Por qué están respetando el confinamiento si están fregados económicamente, tanto en el PIB y lo estarán, aún más, en el desempleo?

¿Qué pasa con Ecuador? si ellos apenas iban a crecer 0.5% del PIB y son de los más bajos en desempleo, ahora por el COVID19 su caída será de 6,3 del PIB, dirían los dilemáticos, y los demás, que ahora van a decrecer y el índice de desempleo se disparará…

¿Qué decir de Bolivia? seguramente, también perderá…

Similares consideraciones podríamos suponer, poniendo de ejemplo a los países mencionados, al desarrollar el apartado 2 (parques.)

Deberíamos de hacernos esta pregunta ¿Por qué estos países sí están respetando el confinamiento y otros, en cambio, no?

¿No será que ellos sí entendieron de que va el asunto a largo plazo y, por tanto, sí se están tomando en serio el confinamiento?

En México, podríamos echarle la culpa al gobierno federal en cuanto a su gestión de la contingencia y su coordinación con las autoridades estatales, y otras tantas razones más, pero, nosotros, como ciudadanos y a estas alturas, ya deberíamos de jerarquizar valores de acuerdo a la contingencia y no a nuestros caprichos egoístas.

Los dos primeros indicadores dan cuenta no tanto de la necesidad de ir a trabajar, lo cual muchos sí tienen, sino más bien sugieren la actitud de evasión de una realidad que se piensa de forma excluyente a partir del “yo”, luego “yo” y, al último ¿quién creen? el que busca “distraerse” porque no se haya en su casa. Así de patética es la situación de quienes no se soportan a sí mismos.

Propuestas, dizque para solucionar tal comportamiento

Algunos dicen que es cuestión de actitud no psicológica sino estética.

Otros recurren a esta sensiblería mediática para superar frívolamente el egoísmo:

Algunos más acuden al silencio, cuando muchos no pasarán de ver películas, series, juegos, etc., y a la pregunta en casa ¿podrías traer “z” para la cocina? la respuesta de quien finge serias ocupaciones será: “espera a que termine de ver la película… .”

Otra denuncia, que apela a la razón, tiene que ver con lo que ya conocemos como “Fun Morality” para evadir esa “sustracción confiscatoria” ante las exigencias requeridas por la autoridad civil, familiar y laboral derivadas de la pandemia. Esta es la de Agustín Laje:

Conclusión

La realidad es racional, no solo lo pide, lo exige. Nuestra racionalidad debería de permitirnos diferenciar entre lo que es opinable y lo fáctico, lo inmanente de lo trascendente, de nuestras propias ideas y nuestro querer, en fin, de los objetos y de nosotros mismos. Si no hacemos esto ¿con qué cara vamos a poder establecer prioridades que nos permitan tomar decisiones?

Muchas personas ven al COVID19 como un “algo” lejano que sale en las noticias.

¿Hasta cuándo va a ser motivo de preocupación? ¿hasta que sea inminente la amenaza y el miedo se convierta en consternación? ¿a quién hay que pedirle permiso para cumplir con el propio deber? ¿tendremos que esperar a que haya medidas coercitivas para poder actuar en la fase 3?

Todavía hay algunos cuya estupidez evita el uso de gel antibacterial y mascarilla ¿cuál es la razón? la apariencia, dicen, ¡vava, eso es lo que les preocupa!

Otros van, en forma grupal, a visitar a sus parientes o ir a comer, por mencionar ejemplos, con una fe más ciega que la del más empecinado fanático, pero esta fe no es religiosa sino a sí mismos diciendo: “vamos con fulano, al cabo que él está bien, no nos va a pasar nada… .” ¿Así o más clara la muestra de semejante idiotez?

¡Basta de ser auto-condescendientes! chiqueándose como si el confinamiento se tratara de un castigo infantil de alguien que supone tener, dizque, una vida autónoma. Pero la queja egoísta de quien no quiere dejar de salir a cumplir sus caprichos revela, entre otras cosas, la incapacidad de reconciliar tal autonomía, que referencia al adulto en su ser-para sí y los otros, con la heteronomía proveniente de la necesidad del orden social. Es en momentos de crisis cuando nos mostramos tal cual: el que aparenta tener una “vida”, ser un adulto, pero necesita de otros para quejarse como un niño diciendo que tiene que salir, con cualquier excusa, porque no se haya encerrado.

Aquí un ejemplo citado por un escritor: