Antes y después de las elecciones

 

Nótese que, a pesar de la fecha del tuit, la temática seguirá siendo relevante dentro de la agenda del nuevo gobierno.

Al jurista le faltó señalar el tema de la delincuencia organizada, aunque está implícito en el punto número uno.

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Antes del día de la elección estos temas se discutían, aparentemente, entre los candidatos y sus representantes con los medios de comunicación, dando breves pinceladas en sus campañas generando expectativas con la intención de convencer al electorado.

Ahora, independientemente de la transición o entrega-recepción, estos temas serán discutidos con otro matiz:

  1. Tendrán que ser planeados por equipos de trabajo especializados.
  2. Sin alejarse de los propósitos planteados originalmente con motivo de las elecciones, derivado del punto anterior, las expectativas se ajustarán al ámbito de lo real.
  3. En caso de confirmar la mayoría absoluta en el Congreso, AMLO deberá de justificar a través del discurso público la aplicación de los proyectos.
  4. Los medios de comunicación así como los organismos de la sociedad civil serán en todo momento vigilantes del gobierno, haciendo las comparaciones a que históricamente haya lugar.
  5. La oposición se conformara de forma original, sobre todo en lo que respecta al PRI y sus aliados, algo nunca antes visto en la historia de nuestro país.

Cuando las expectativas son altas y no hay mediación entre el periodo electoral y post-electoral, la desconfianza tiende a aumentar ante la percepción de incumplimiento, por mínimo que sea; de ahí el papel de los medios y los políticos en el planteamiento transparente de los objetivos en base a un esquema público de resultados.

Ahora nos toca a los ciudadanos que fuimos a votar y aquellos que tienen interés en que nuestro país vaya por buen camino, tener la madurez necesaria para enfrentar los nuevos retos que no solo plantea una elección que históricamente no tiene precedentes sino que deberá mostrar, con el mismo o mayor empeño que en la época electoral, el acompañamiento que todo político o funcionario público requiere de sus ciudadanos.

Ya no es momento del encono ante quien pensó en una opción distinta a la ganadora en la contienda electoral. No hay lugar para más “bots”, “chairos”, “pejezombies”, “peñabots”, “acarreados” y demás acusaciones que circulaban a diestra y siniestra en la red. Es posible que haya quienes, a diferencia de los candidatos a la Presidencia de la República, no sepan perder y sigan difundiendo “fake news”. Por eso los ciudadanos tenemos que mostrar unidad, sin que se precie de sumisión, ante el nuevo panorama político. La oposición jugará un papel totalmente rediseñado dándose la oportunidad histórica que se vislumbra en el horizonte y que deberá de aprovechar junto con los medios para dar a conocer los puntos de vista concordantes o no con la nueva visión del gobierno, entendiéndose en beneficio de una gobernanza cuyo concepto está implicado en un ambiente democrático.

La tarea del ciudadano ahora es más compleja. Ya fue a votar, a la vez que estuvo atento a los posibles escándalos de unos y otros en la contienda. Ahora deberá de buscar la información relevante que lo implique en su circunstancia de acuerdo con el ámbito nacional o local y participar de acuerdo a ella. Esto lo puede hacer de dos formas, la más sencilla es acudir a los medios de comunicación locales, nacionales y extranjeros para enterarse de la actividad que reportan en relación con sus gobernantes lo cual, para muchos, les será gravoso ya que desaparecerá el morbo electoral y habrá de presentarse la oportunidad de ver la realidad tal cual es, diferenciándola de la expectativa anterior. (Aquí es donde se puede notar la gran diferencia tanto entre la opinión pública y la publicada como entre quienes realmente tienen, o no, interés por los asuntos políticos que nos implican a todos). Otra forma, más compleja eso sí, de allegarse la información es buscarla directamente, a través de ciertos canales que se adecuan a la especialidad de quien la procura; quienes buscan de esta forma tienen la capacidad de convertirse por sí mismos en referencia en cuanto a su interpretación.

El siguiente tuit representa, hasta cierto punto, a quienes procuran directamente la información – como los periodistas, abogados, contadores, entre otros – en relación con la actitud ante el nuevo gobierno, la cual es independiente de quien o quienes hayan ganado las elecciones.

No desperdiciemos esta oportunidad histórica. Varias generaciones han presenciado un evento sin precedentes. Quienes han votado por primera vez, tienen la oportunidad de hablar de un hecho que en muchos sentidos ha sido ejemplar:

a) organización; b) libertad de expresión; c) candidaturas independientes; d) respeto del voto; e) mayor formación de la conciencia política en los ciudadanos; f) clima de paz durante la jornada electoral, refiriéndose al ejercicio del voto, salvo excepciones; g) es la primera vez que un partido político tiene mayoría en el Congreso y es distinto al PRI; h) alianzas entre partidos ideológicamente distantes, lo que nos habla de la capacidad de encauzar intereses comunes; i) articulación de debates organizados por el INE, menos acartonados que los anteriores; j) el reconocimiento de la victoria de AMLO por parte de quienes habían sido sus contendientes en la elección, otro signo de madurez política; k) el uso de las redes sociales para incentivar la participación tanto de los Millennials como de la generación “Z” quienes representaron un alto porcentaje en la emisión del sufragio. Entre otros puntos.

Pero estas elecciones han padecido de ciertos males: a) un nivel de violencia muy alto en los ámbitos locales y estatales que ha cobrado la vida tanto de candidatos como de quienes ya ejercían una función pública; b) gasto desproporcionado asignado a partidos políticos y dado “a cuenta gotas” a los candidatos independientes; c) opacidad en las declaraciones patrimoniales, de intereses, etc., de buena cantidad de candidatos; d) absorción del espacio público de las candidaturas a la Presidencia de la República con menoscabo de las demás; e) el uso de los medios de comunicación para incentivar expectativas ingenuas y desproporcionadas; f) falta de discusión sobre el contenido de las propuestas de los diversos candidatos, favoreciendo en su lugar a las descalificaciones y acusaciones constantes por medio de escándalos; g) un número muy alto de “indecisos” que todavía se apreciaban al día de la elección; h) el uso de las redes sociales para motivar la animadversión entre las distintas posiciones políticas; i) la confusión entre quienes navegan en la red a causa del uso masivo de las “fake news”; j) claro distanciamiento entre el INE y el TEPJF en los casos de las candidaturas independientes. Etcétera.

Solo es posible apreciar los avances y retos que plantea esta coyuntura política si acudimos a la Historia de México en sus etapas recientes y de manera interdisciplinaria. La forma de hacerlo es, como sugerencia, a través de un modelo dialéctico que exprese, además de la dinamicidad histórica, la superación de las diversas etapas que se amalgaman de forma tal que con ello es posible desterrar tanto las utopías carentes de sustento real, las visiones maniqueas de quienes son, antes que nada, personas, así como una manera nihilista de apreciación de los asuntos políticos, formas estas de conciencia que abonan a una fragmentación y manipulación del individuo aislándolo más de su propia comunidad política que comprometiéndolo como parte indisoluble de ella. De esta manera, quienes van por los derroteros del desánimo o del desarraigo se verán obligados a aceptar que, a pesar del constante bombardeo de las noticias negativas, hemos avanzado en varios rubros en lo que concierne a la materia política general, de los cuales los ciudadanos debemos de ser garantes a través de la exigencia de rendición de cuentas a quienes nos van a gobernar en los distintos niveles, entre otros medios de participación ciudadana.

Termino con la declaración del Consejero Presidente del INE

 

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