Ensayo Sobre El Entendimiento Humano – fragmentos- (Primera parte)


Párrafos seleccionados del Ensayo Sobre El Entendimiento Humano, escrito por el filósofo inglés John Locke.

“Sé que no existen palabras suficientes en ningún lenguaje para responder a toda la diversidad de ideas que entran en los discursos y razonamientos humanos. Pero ello no impide que cuando cualquier persona utiliza un término cualquiera, pueda tener en su mente una idea determinada, convirtiendo a aquél en el signo de ésta y a la cual debería de mantenerlo firmemente unido durante el discurso de que se trate. Cuando no lo hace o no lo puede hacer así, aspira en vano a las ideas claras y precisas: resulta evidente que las suyas no lo son y, en consecuencia, no cabe esperar nada salvo oscuridad y confusión toda vez que se hace uso de términos de los que no se tiene esa determinación precisa” – Epístola

“Es de mucha utilidad para el marino saber la longitud de su cuerda, aunque no pueda sondear con ella todas las profundidades del océano. Es bueno que sepa que es lo bastante larga para tocar fondo en los lugares necesarios para guiar su travesía y cuidarse así de navegar sobre los bancos de arena que ocasionarían su ruina. Nuestra empresa aquí no es conocer todas las cosas, sino las que interesan a nuestra conducta. Si somos capaces de encontrar aquellas medidas por las cuales una creatura racional, colocada en la condición en la que se halla el hombre en este mundo, puede y debe gobernar sus opiniones y las acciones que de ellas dependen, no necesitaremos preocuparnos de que algunas otras cosas escapen a nuestro conocimiento”. – Introducción

“No es posible que en ocasiones los hombres observen normas morales de cuya verdad no están convencidos en sus pensamientos íntimos, sólo para conservar la reputación y estima de quienes sí se encuentran persuadidos de su obligatoriedad” – Libro I, capítulo II, párrafo 11

“Tal es evidentemente el caso de todos los niños y jóvenes y dado que la costumbre cuyo poder es mayor que el de la naturaleza, rara vez fracasa en obligarlos a adorar como divino aquello a lo que los ha habituado a inclinar sus mentes y someter su entendimiento. No debe sorprender que los hombres adultos confundidos con los necesarios menesteres de la vida o enardecidos en la persecución de los placeres no se detengan analizar seriamente sus propias creencias en especial cuando uno de sus principios es no cuestionar los principios, pero aun cuando los hombres dispusieran de tiempo, interés y voluntad ¿quién sería el que se atreviera a sacudir las bases de todos sus pensamientos y acciones pasados y soportar el atraer sobre si la vergüenza de haberse hallado durante largo tiempo en la confusión y el error más grande?, ¿quién es lo bastante fuerte para hacer frente a los reproches que surgen en todo lugar contra quienes osan aventurarse a disentir de las opiniones aceptadas por su país o facción? y ¿dónde está el hombre capaz de armarse de paciencia para soportar el epíteto de extravagante, escéptico o ateo que seguramente recibirá cuando sin el menor escrúpulo se deshaga de algunas de las opiniones comunes? será mucho mayor su temor de cuestionar sus principios si los considera al igual que la mayoría de los hombres como las normas fijadas por Dios para ser guía y piedra angular de todas las demás doctrinas y ¿qué impedirá que los suponga sagrados cuando descubre que son los más antiguos entre todos sus pensamientos y los más reverenciados por los demás?” –Libro I, capítulo II, párrafo 25-.

“Si no puede recordar sus propios pensamientos, si no puede conservarlos para su propio uso ni evocarlos de vez en cuando, si no puede reflexionar sobre lo pasado ni hacer uso de sus anteriores experiencias, razonamientos y meditaciones ¿qué objeto tiene pensar entonces?” –Libro II, capítulo I, párrafo 15-.

 “La mejor vía para llegar a la verdad consiste en examinar las cosas como realmente son y no concluir que son según la manera en que nosotros mismos las imaginamos o nos han enseñado otros a imaginarlas”. – Libro II, capítulo XI, párrafo 15-.

“¿Qué es la libertad? Considerando que, según se ha dicho, todas las acciones de las que tenemos una idea se reducen en estas dos: el pensamiento y el movimiento, en la medida en que un hombre tenga la capacidad de pensar o no pensar, de moverse o no moverse de acuerdo con la preferencia o las directrices de su propia mente, en esa medida el hombre es libre. En cambio, cuando lo ejecutado o el desistir de algo no se encuentran por igual en su poder, o cuando el hacer o no hacer algo no dependen por igual de las preferencias que dirigen su mente, en esto no es libre. Aunque quizás su acción sea voluntaria, por lo tanto, la idea de libertad es la idea de poder que tiene cualquier agente para realizar o desistir de cualquier acción particular de acuerdo con la determinación o el pensamiento de la mente que prefiere una de ambas cosas sobre la otra, cuando no está dentro del poder del agente el producir o el no producir la acción según su voluntad, entonces, el agente no es libre sino que se encuentra bajo una necesidad, de manera que la libertad no puede existir donde no hay pensamiento, ni volición, ni voluntad. Pero puede haber pensamiento, voluntad y volición donde no hay libertad.” –Libro II, capítulo XXI, párrafo 8-.

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